Ciudad del Cuzco

Más de 3000 años de antigüedad la respaldan para ser considerada como La ciudad vigente más antigua de América. Cusco, y su diversidad cultural y geográfica, han sufrido y gozado avatares a través de los años, que la han convertido en un centro histórico de estudio y en el foco turístico más importante del país.

Pre-cerámicos que corresponden a los Hombres de Yauri y Chumbivilcas con una edad aproximada de 5 mil años a.c., a los pastores de Canas en Chawaytiri y a los Hombres de Qorqa, dedicados a la granja y pastoreo.

En el período Formativo, la ciudad comenzó a ser habitada desde el Valle de Watanay o Valle del Cusco. En el período sedentario, hacIa 1000 años a.c., Marcavalle fue el lugar elegido para establecerse.

Esta ciudad estaba ubicada en el lado oriental de la ciudad, y contaba con una población de granjeros y pastores precariamente organizada.

Alrededor de 800 años a.c., se desarrolló la cultura de Chanapata, y a los 600 años d.c. se creó Qotakalli, que fue la primera región del sistema de Estados Regionales implantados. Posteriormente, a consecuencia de la invasión Wari, fue creado el estado regional de Killki en el año 800 d.c, y el de Lucro hacia el año 1000 d. c.

El inicio de la civilización inca se dio en el año 1200 d.c. y su fase expansiva en el 1400 d.c.
Lo que sigue es una historia conocida, el 15 de noviembre de 1533, llegaron los españoles y con ellos la caída del imperio, y una abrupta irrupción cultural que trasladó la capital hacia Lima.

ir arribaValle Sagrado de los Incas

En el Valle Sagrado se encuentra la impresionante fortaleza de Saqsaywaman, una de las obras más gigantescas de los incas.

El hermoso y sugestivo valle comprendido entre las poblaciones de Písac y Ollantaytambo, en el Cusco, fue muy apreciado por los pobladores del antiguo Perú, debido a sus especiales condiciones geográficas y climáticas.

El recorrido empieza en el Parque Arqueológico Saqsaywaman . Con tres mil hectáreas de extensión, dicho parque se encuentra ubicado al norte de la ciudad del Cusco y comprende los siguientes monumentos arqueológicos: Saqsaywaman, obra cíclópea que los incas llamaron "Casa del Sol" y los españoles "La Fortaleza"; Qenqo, antiguo centro ceremonial dedicado a la tierra; Puca Pucara, edificio administrativo-militar, además de puesto de control del camino inca; Tambomachay, importante adoratorio dedicado al agua; y Laqo, Lanlakuyoc y Cusilluchayoc, observatorios precolombinos y centros de culto ceremonial.

Si algo llama la atención del Cusco, son sus contrastes. Cuando uno se encuentra en el centro de la ciudad -caminando por sus enrevesadas y misteriosas callejuelas o sentado en la plaza- es difícil imaginar que los imponentes cerros vecinos puedan albergar un paisaje semejante al del Valle Sagrado. Pocos lugares del Tahuantinsuyo pudieron competir con la belleza y riqueza de este valle: no en vano le fue otorgado ese nombre. Su carácter “sagrado” ha sobrevivido al paso del tiempo y esa magia continúa seduciendo a los viajeros. Muchos de ellos, rendidos ante su encanto, deciden dejarlo todo y echar raíces bajo la sombra de los eucaliptos, a orillas del Urubamba.

Ubicación Geográfica y Clima

El Valle Sagrado está ubicado a 15 Km. al norte del Cusco. Su altitud es de 2,800 m.s.n.m., lo cual le confiere un clima más benigno. Como ocurre en las tierras situadas a esta altura, su clima está marcado por dos estaciones: lluvias y sequía.

La temporada húmeda ocurre entre los meses de noviembre a abril. Entonces puede desatarse un aguacero en segundos y, desgraciadamente, no siempre se goza de un cielo azul. Pero la época de lluvias también tiene sus ventajas, pues los cerros se cubren de un verde intenso y las temperaturas suelen ser templadas.

Durante el período de sequía los colores del cielo son brillantes, pero el aire suele ser tan seco que la piel parece quebrarse.

La noche es por lo general muy fría y puede helar en la madrugada. El cielo estrellado es un verdadero espectáculo durante esta temporada. El Valle Sagrado es, climáticamente hablando, un lugar ideal. Así lo reconocieron los antiguos peruanos que acudían hasta aquí para curarse. A pesar de alcanzar temperaturas altas y de ser una zona llena de vegetación, el valle está libre de mosquitos por la altitud en la que se encuentra. Además, es difícil sofocarse, pues siempre sopla una brisa fresca.

Algo de Historia

“… el valle de Yucay aventaja en excelencia a todos los que hay en el Perú, por lo cual los reyes Incas lo tuvieron por jardín y lugar de sus deleites y recreación.”
Garcilaso de la Vega, cronista, 1560.

Yucay, nombre con el que se conocía al Valle Sagrado, fue un lugar privilegiado en tiempos prehispánicos: allí tenían tierras los incas y sus descendientes. Estas posesiones fueron reconocidas por las autoridadesespañolas, quienes otorgaron mercedes reales a la nobleza incaica, permitiéndoles así gozar de la riqueza de uno de los valles más fecundos del Perú. Como testimonio de aquellas épocas ha permanecido el palacio de Sayri Túpac en Yucay.

El valle estuvo poblado de andenes que servían para el cultivo de uno de los productos más preciados y de mayor valor ritual: el maíz.

Infinitas posibilidades turísticas
El Valle Sagrado se ha convertido en uno de los centros turísticos más importantes del país. Además de contar con una riqueza histórica inigualable -expresada en multitud de restos arqueológicos y monumentos coloniales dispersos a lo largo del valle-, la región del Urubamba ofrece infinitas posibilidades de distracción al turista: caminatas, baños termales, viajes en balsas o kayacs por el río, vuelos en parapente o ala delta, cabalgatas, montañismo, etc. En los últimos años se han desarrollado programas de turismo participativo, invitando por ejemplo al viajero a trabajar en un andén o a recolectar la sal de una salinera. El Valle Sagrado alberga, además, a dos de los más importantes mercados artesanales del Cusco: Písac y Chinchero.

Pese a que en los últimos años ha crecido significativamente la infraestructura turística en el área, y hoy se cuenta con una oferta importante de alojamientos y restaurantes, el valle ha sabido conservar su encantadora paz natural.

ir arribaMachuPicchu

El 24 de julio de 1911 es conocido por ser la fecha del "descubrimiento" de Machu Picchu, por el aficionado a la arqueología y explorador norteamericano Hiram Bingham. Sin embargo, llegar a este día para su principal protagonistas no fue producto del azar. Años antes, Bingham se interesó en las leyendas tejidas en torno a la llacta de Vitcos o Viticos, el último refugio de los incas rebeldes a los españoles en la selva de Vilcabamba, narradas de forma épica por cronistas de esa época. En 1906 realiza un viaje por la ruta Buenos Aires - Cusco, antiguo derrotero comercial durante la colonial.

Llegando a esta última ciudad se reencuentra con su interés por la legendaria ciudad Inca (Vitcos) y el valle de Vilcabamba. Emprende viaje a la ciudad de Abancay, entrada natural a esa parte de la selva donde supuestamente estaría Vitcos. Allí es informado de la existencia de una ciudad perdida en el "monte" (selva escarpada). Emprende viaje, y los guías locales lo llevan a unas imponentes ruinas que ahora conocemos como Choquequirao.

Bingham no se dejó impresionar, la Vitcos de sus sueños debía ser más imponente aún. Regresa a los Estados Unidos, entusiasmado por el descubrimiento a reunir fondos para continuar con sus exploraciones, logrando conseguir el apoyo de la National Geografic Society y la universidad de Yale, además de dinero entregado por amigos y familiares.

Encontrar Victos ya no era solo un interés académico, era una empresa bien planificada.
En enero de 1911, el Sr. Braulio Polo y la Borda, propietarios de la hacienda Echarati, en la localidad de Mandor, provincia de la Convención, departamento de Cusco, tiene como invitado al Sr. Giesecke, por entonces rector de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, a quien le cuenta que toda la zona estaba plagada de ruinas incas (una de ellas, era Machu Picchu). Giesecke, conocedor del interés de Bingham, le escribe, contándole sobre este hecho. Un dato a tomar en cuenta es el libro escrito por el inglés Charles Winner en 1880: "Pérou et Bolivie. Récit de Voyage, survi d'etudes archaéologiques et etnográfhiques et des notes sur l'escriture el las lengues des population indiennes", en donde consigna un mapa con los topónimos de Machu Picchu y Huayna Picchu.

En 1911 Bingham llega al valle de Vilcabamba, pasa por Mandor y contrata los servicios del guía local Melchor Arteaga. El 24 de julio llegan a la sima del cerro llamado Machu Picchu, donde esta la fabulosa llacta inca de Picchu. Bingham la bautizó con el mismo nombre del cerro que la cobijaba y no tuvo dudas que ésta, si era la legendaria Vitcos. Al poco tiempo da cuenta de su descubrimiento.

Luego de este primer contacto con Machu Picchu, Bingham se comunica con Giesecke, quién cuenta el acontecimiento a José Cosio, Secretario de la Universidad San Antonio Abad del Cusco y catedrático de la Facultad de Letras, quien le sugirió organizar una expedición comprobatoria. Este último se comunicó con Enrique Palma, el que le refirió haber visitado Machu Picchu 10 años antes (1902).

Partieron en una expedición llegando al lugar el 18 de enero de 1912, encontrando la inscripción que Palma había dejado como recuerdo de su estadía. Este refirió que en aquella vez encontraron un arrendatario apellidado Meza cultivando en chacras y andenes del sitio arqueológico. Dijo pagar la suma de 12 Soles de Oro al propietario de la Hacienda Cutija. En 1912 los arrendatarios de esas mismas tierras eran los Señores Arteaga y Lizárraga, siendo el primero el que guió a Bingham en 1911.

Encontrado Machu Picchu, la Vitcos de sus sueños, Bingham contrata en los Estados Unidos a una plana de arqueólogos y antropólogos (entre los que destaca G. Eaton) para excavar el lugar. Con los auspicios del Gobierno del Perú de esos años, y dando clara muestra de su desinterés por el pasado incaico, dan permiso a la expedición de llevar a los Estados Unidos los objetos encontrados durante los trabajos de esa temporada.

Es así que a fines de 1911 se produce un motín en el sureño puerto de Mollendo protestando por la salida del país del material arqueológico. En 1912 se repiten estos sucesos, incluyendo además a las ciudades de Puno, Arequipa y Mollendo.

ir arribaCamino Inca

Machu Picchu es el símbolo por excelencia de la Civilización Incaica, tanto para nosotros como para el visitante internacional. El Camino Real, que llevó a peregrinos y a oficiales autorizados del imperio a esta Ciudad Sagrada, era el "Camino Inca".

Si usted elige ir de excursión por el Camino Inca, se sentirá recompensado.

El Camino Inca es, sin duda, el camino más pintoresco del mundo, debido a que está rodeado de una exquisita belleza natural y vistas inolvidables, que incluyen diversas áreas ecológicas, desde las pocas fértiles tierras de la altura hasta el Bosque de Nubes de los Andes, con vegetación exótica, entre las que se han identificado más de 250 especies de orquídeas, así como numerosas aves, animales y reptiles, incluyendo varias especies consideradas en peligro de extinción.

Caminando a lo largo de este antiguo camino inca, usted tendrá la oportunidad de visitar las edificaciones nunca encontradas por los españoles, varias de las cuales están aún cubiertas por vegetación, lo que le dará la impresión que usted las está descubriendo.

El viaje a través de esta “carretera andina” es realmente una experiencia fascinante e inolvidable. El Camino Inca, con varios tramos de escaleras, está construido con grandes adoquines, tiene túneles cavados en la piedra y puentes de madera para cruzar los pequeños ríos que corren por valles, bosques de nubes y montañas.

La grandeza del paisaje aunado a la ingeniería de estas obras, sea el mismo Camino Inca o los restos arqueológicos que se van develando al recorrer la distancia que separa Cusco de Machu Picchu, conduce al viajero a meditar sobre el desarrollo intelectual y espiritual de la civilización inca, que logró alcanzar la mejor armonía entre el conocimiento científico y la naturaleza.

El Camino Inca a Machu Picchu es parte de un extenso sistema incaico de caminos, de más de 23.000 kilómetros, que integraron el imperio del Tawantinsuyo (cuatro regiones), que cubría Colombia meridional, occidente de Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia, llegando al centro de Chile y norte de Argentina.

Estos caminos se tendieron principalmente por la costa y la montaña, pero en algunos casos alcanzan las montañas tropicales cercanas a la selva, que es el caso del Camino Inca a Machu Picchu, que nace en la capital del Imperio Incaico.

En estos días, la aventura más importante del mundo incaico es seguir los pasos de los Incas en sus viajes más interesantes y razonablemente accesibles de la región, el Camino Inca a Machu Picchu, "La Ciudad Perdida de los Incas" o Choquequirao, uno de los últimos bastiones de los incas rebeldes a la presencia española.